miércoles, 10 de febrero de 2010

Zaragoza. Un pésimo presupuesto

10.2.2010.

 


Por: José Manuel Cruz León /En Aragón Liberal

No es que el Presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza sea malo, no. Es que es pésimo.

No es que el Presupuestos del Ayuntamiento de Zaragoza sea malo, no. Es que es pésimo. Y no porque no contemplen el incremento de dos puntos en el IVA en los próximos meses (un "pequeño lapsus"), o porque se hayan olvidado de cuestiones como los Juegos Olímpicos, que no aparecen –por cierto los señores del PSOE rechazaron una modificación presentada por el Partido Popular que pretendía crear una partida presupuestaria específica para los Juegos, y es que no estaría de más que además de envolverse en el sudario del agravio y rasgarse las vestiduras, el Sr. Belloch añadiese a la candidatura trabajo, transparencia y seriedad-.

Y son pésimos porque plantean unas cuentas públicas ausentes de la realidad y a todas luces insostenibles.
Una realidad que retrata una nación de cuatro millones de parados, y cuatro millones de empleos precarios. En Zaragoza provincia el paro alcanza a 70.000 personas y de los 19.000 contratos firmados en enero, 17.000 son temporales (el 90%).

Ante esta situación los señores del Partido Socialista, presentan un presupuesto que incrementan la presión fiscal sobre los ciudadanos. Los zaragozanos van a pagar, en conjunto, más. Y es que da la sensación de que la realidad les resbala. Son impermeables a ella.

Por el contrario, y hay que reconocerlo, la propaganda se les da bien, y es a lo que vienen dedicando su tiempo. Y lo que es un descenso de los ingresos por falta de actividad económica, lo venden como austeridad. Convertir la caída de ingresos de las arcas municipales en austeridad no es hacer de la necesidad virtud, es desfachatez.

Unos presupuestos en los que la austeridad ni está ni se la espera. Y la mejor ejemplificación de ello es el aumento de la Deuda y del Gasto Corriente.

La evolución del Gasto Corriente en los últimos años es desastrosa. En este Presupuesto vuelve a crecer, en términos relativos dos puntos, pasando del 80 al 82 por ciento (¡!), lo que supone alrededor de 15 millones en gasto.

La Deuda, que vuelve a crecer 43 millones, viene creciendo de forma continuada y a un ritmo imparable, y es que Sr. Belloch no paga las deudas, las refinancia a 30 años (los veinteañeros de hoy serán cincuentones cuando la acaben de pagar).

En cuanto a la Inversión, hay un absoluto desapego hacia la situación de muchos de los Distritos y Barrios. Y la distribución que se ha hecho del nuevo Fondo Estatal de Inversión Local es simplemente sectario.

De esta deriva es el Sr. Alcalde, el Sr. Belloch, el máximo responsable. Como también es quien tiene la capacidad para cambiar el rumbo. El no hacerlo solo tiene dos razones. Una puramente táctica: que crea que esta situación le beneficia electoralmente. Y la otra puramente temporal: los problemas ya los arreglará otro.

Desde el Partido Popular venimos demandando un presupuesto austero, que pivotara sobre dos cuestiones fundamentales: Servicios Públicos básicos de calidad y Gasto Social.

En los primeros han recortado: la limpieza disminuye un 7% (¿qué calles se van a dejar sin limpiar?) y la movilidad en su conjunto cae 4 millones de euros (lo mismos que se destinan al futuro tranvía).

En los segundos, el gasto social, se presupuestan aumentos ficticios, que se quedan en el papel al no gastar las partidas presupuestadas o gastar solamente la mitad, como es el caso de la atención a la dependencia.

En definitiva, un Presupuesto que mantiene, contra toda lógica, las mismas líneas presupuestarias de la bonanza económica, como si no estuviese pasando nada, y que es un fiel reflejo de una acción política desnortada tras la Expo del 2008, distante de los vecinos y que se mueve únicamente bajo parámetros de propaganda.

En definitiva una huida hacia delante, siguiendo el ejemplo del Sr. Rodríguez Zapatero y que tan buenos réditos electorales le ha dado al PSOE y tan malos réditos le está dando a la sociedad española.

El Sr. Belloch debe rectificar el rumbo, estamos en camino a ninguna parte.