martes, 13 de octubre de 2009

Una ofrenda interminable. El Pilar lo merece

13.10.2009.

 


En Aragón Liberal

Ayer eran las peñas las que llenaban las calles con sus uniformes de batalla, hoy la gala aragonesa desde primeras horas hasta pasado el medio día. Una multitud y un homenaje a nuestra Señora.

También estaba ahí toda la Hispanidad, con trajes regionales de otras tierras españolas y de Hispano América. La elegancia era la nota. La calle una plaza pública en festivos cantos joteros, con alguna charanga despistada ya hacia el medio día.

Los vendedores ambulantes hoy no han sido molestados, los espectáculos siguen y mañana con la ofrenda de frutos y el Rosario de Cristal, dirigido esta vez por Don José Melero desde el cielo, harán que Aragón siga mereciendo esa sonrisa maternal de María y una especial protección, que bien la necesitamos en tiempos de crisis y de pactos sobre el futuro de nuestras empresas.

La Basílica, con un bullicio fruto de los encuentros inesperados, de las preguntas inoportunas sobre el cuadro primitivo, las bombas que no estallaron, o las interminables colas para comprar la cinta de la medida de la Virgen.

Alegría, y más alegría en familia. Sin el fantasma de la huelga de la limpieza, con niños vestidos de trajes regionales subiendo a las atracciones de las ferias o haciendo las trastadas establecidas, y eso sí, ayer se pudo comprobar, miedosos corriendo mucho antes que Berrugón o La Pilara aparecieran para darles con la cachiporra, una violencia en "do menor" que les agrada.

Y, también ayer, el discurso del Alcalde a las entidades ciudadanas, un discurso en el que implora el consenso para la Expo-Flora o para nuestra capital de la Cultura, pero con un silencio significativo en lo referente a un tranvía que no quiere mas que el 17% de la población de Zaragoza. Y es que, ahora, con la ofrenda de la rosa socialista, los "ilustrados" han vuelto a definir qué es lo que debemos querer y aceptar por nuestro bien.

Pero, mientras, en estos días, el zaragozano es un ejemplo de civismo y de alegría. Que esa alegría sana muestra lo que es capaz un pueblo enamorado de su Madre. Y si no lo sabes, vente enseguida a Zaragoza.

frid