jueves, 24 de julio de 2008

Una exposición diferente. Bruselas hace 50 años. El Atomium

24.7.2008.



Por: Alberto Virto

El icono, emblema y estrella, de la Exposición Universal de 1958 que tuvo lugar en Bruselas, Expo´58, fue un cristal de hierro aumentado 165.000 millones de veces: el Atomium. Esta combinación de nueve esferas unidas por 20 tubos y con una altura de más de 100 metros (en concreto, 102), buscaba simbolizar el uso pacífico de la energía nuclear.

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El icono, emblema y estrella, de la Exposición Universal de 1958 que tuvo lugar en Bruselas, Expo´58, fue un cristal de hierro aumentado 165.000 millones de veces: el Atomium. Esta combinación de nueve esferas unidas por 20 tubos y con una altura de más de 100 metros (en concreto, 102), buscaba simbolizar el uso pacífico de la energía nuclear.

En palabras del ingeniero que lo concibió, André Waterkeyn, "El Atomium es el símbolo de nuestra época, en la que los científicos han profundizado nuestros conocimientos sobre la materia. Han demostrado que se trata de energía condensada, utilizable, si así lo desean los hombres para el mayor bien de la civilización y para provocar en los jóvenes vocaciones técnicas o científicas. Si esto se realiza el esfuerzo no habrá sido en vano".

Expo´58  fue la primera Exposición que se celebraba tras la Segunda Guerra Mundial, y fue una ocasión que aprovecharon los países de uno y otro bloque, en plena Guerra Fría, para mostrar sus últimos logros o para mejorar su imagen internacional. De hecho, la URRS tuvo gran éxito ya que llevaron replicas de su satélite Sputnik (puesto en órbita el año anterior) dando una imagen al mundo de su avanzada tecnología. Los EEUU tomaron buena nota y en posteriores Expo´s se esmeraron en sus contenidos y temáticas. Por su parte Bélgica, además de esta brillante obra arquitectónica y de gran contenido científico y técnico, ofreció a los visitantes un producto típico del que produje al día unas 5 toneladas: chocolate.

Aunque el Atomium se  pensó que iba a tener una vida útil de lo que durase la propia exposición, 6 meses (a diferencia de nuestra ExpoZaragoza que va a ser de 3 meses ya que es Internacional y no Universal) y que estaba destinado a desaparecer tras dicha exposición, al igual que en su momento la Torre Eiffel, se ha convertido en un verdadero reclamo turístico y de orgullo del país. Sus dimensiones resultaban ya impresionantes en su época: 9 esferas de acero de 18 m. de diámetro recubierto de aluminio, unidas con tubos de acero de 29 m. de largo y 3 m. de diámetro y con un peso total de unas  2.400 toneladas. Al clausurarse, el Atomium se habían convertido ya en el nuevo símbolo de Bruselas, logrando incluso desplazar al 'más antiguo ciudadano de Bruselas", el Manneken Pis, de los carteles publicitarios belgas.

Tras su reforma en 2006, el Atomium ha renacido ofreciendo un lugar singular para exposiciones, tiendas y restaurante. Y con este su 50º aniversario, Bruselas se viste de gala con un programa alrededor del lema "Bruselas Felicidad", del 17 de abril al 19 de octubre, en donde desfiles de coches antiguos (se espera congregar la cifra exacta de 1958), proyecciones de películas, veladas, exposiciones temáticas...y degustación de distintas variedades de cerveza (unas 500) darán vida a la ciudad. El sitio web, www.atomium.be, va a reflejar fielmente estos acontecimientos. 

El Atomium se ha convertido en imagen de un pasado que exhiben orgullosos los habitantes de Bruselas y también en una proyección de futuro y escenario de su forma de vivir, de su ciencia y su cultura.