domingo, 4 de mayo de 2008

R. ZARAGOZA 1 – DEPORTIVO DE LA CORUÑA 0. MUCHO MÁS QUE UN GOL

4.5.2008. Zaragoza deshojando la margarita.



Por: José María Aiguabella

Tarde pero a tiempo. El gol de Ayala en la última jugada del último segundo de la prórroga pasará a la historia de la épica y la lírica del zaragocismo. El sufrimiento apretaba los corazones, hasta el punto de reventar el tensiómetro, anunciando un agónico final al que ni jugadores ni afición se resignaban.

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R. ZARAGOZA 1 – DEPORTIVO DE LA CORUÑA 0. MUCHO MÁS QUE UN GOL

 

Tarde pero a tiempo. El gol de Ayala, en la última jugada del último segundo de la prórroga, pasará a la historia de la épica y la lírica del zaragocismo. El sufrimiento apretaba los corazones, hasta el punto de reventar el tensiómetro,  anunciando un agónico final al que ni jugadores ni afición se resignaban.  

 

No era posible, tenía que llegar. El tiempo materia imprescindible para fabricar el gol exhalaba su último aliento. Era necesario que Cronos se detuviera un segundo para contemplar como la grandeza del fútbol es capaz de trasladar a la grada desde la épica del combate a la lírica de las emociones sublimes. Fue suficiente ese instante de suspense para que Ayala empujara al fondo de las mallas los noventa y cinco minutos de congoja y ansiedad, los tres puntos de laboriosa suma,  y la esperanza desesperada ante tantas oportunidades desperdiciadas.

 

En efecto, el R. Zaragoza puso todo su fútbol y sus escasas fuerzas al servicio de la causa de la permanencia. Mientras, el Depor acumulaba sus esfuerzos en un sistema defensivo muy trabajado, a la espera de alguna oportunidad esporádica que le diera el triunfo.  Si los locales hubieran aprovechado algunas de las más que suficientes oportunidades que crearon, la fiesta y la tranquilidad habrían tomado posesión de la Romareda ya en la primera parte. Pero el alborozo, casi de manera maleducadamente impuntual, llegó a la cita cuando ya los invitados rebañaban el plato vacío intentando extraer sustancia de la loza.   Así, Sergio García rescataba junto al poste un balón casi perdido, cediéndolo a Ayala para que éste consiguiera mucho más que un gol.

 

Convertidas las casi asumidas duras en maduras, de nuevo el R. Zaragoza pasa a depender de sí mismo. Queda poco tiempo y después ya no habrá más tiempo. Que Cronos nos sea propicio.

 

JOSÉ MARÍA AIGUABELLA AISA