No tengo muy claro en qué pueda consistir eso de la deuda histórica, pero parece que para ser una autonomía como Dios manda el Estado debe tener esa deuda con nosotros. El descenso de recaudación por los tributos cedidos, me explica mi amigo el experto. Aunque luego hay que conseguir que te la paguen, pero eso queda reservado a las que acreditan cierto pedigrí u ofrecen un sustancioso puñado de votos. Dado que a nosotros no nos la pagan, el consejero Larraz ha propuesto que a cambio de esa deuda el Estado ceda los edificios de la Expo a la DGA.
Yo suponía que los edificios e infraestructuras del Estado en Aragón formaban parte del patrimonio aragonés, y español también, por supuesto. Son del Estado pero los usamos nosotros, los aragoneses. ¿Pertenece el Pilar a la DGA? ¿Deja el Pilar de ser aragonés por eso? ¿Qué más nos da que los edificios de la Expo sean de una titularidad u otra si se incorporan al parque de obras públicas aragonesas? Pero parece que el propósito de Larraz no era otro que el de ofrecer una solución fácil y cómoda al Gobierno de la Nación para ahorrarle el pago de la deuda y exonerarle de paso de los gastos de mantenimiento de ese parque inmobiliario. Aunque los aragoneses no ganemos nada con el trueque. Porque nunca nadie perdona nada, menos nosotros, aunque no nos lo agradezcan.
Beatriz Viejo